Capsulitis adhesiva y fisioterapia

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La capsulitis adhesiva o hombro congelado es una patología generada en el hombro, que cursa con dolor y rigidez de origen claro. Un estudio prospectivo obtuvo que la incidencia se encontraba en torno al 1%, siendo factores de riesgo el sexo femenino, la edad y la diabetes. Otros estudios describen una incidencia del 2 al 5% de la población.

El diagnóstico clínico de la capsulitis adhesiva no está estandarizado, lo que su diagnóstico puede ser confuso. La presentación clínica puede ser similar a otras patologías como la artritis o bursitis, relacionado o no con un traumatismo pasado.

Historia de la capsulitis adhesiva

En el sigo XIX, Duplay describió esta patología como consecuencia de un traumatismo en el hombro con posterior inflamación. Se generaba adherencias produciendo el hombro rígido y doloroso. Posteriormente, en el 1934, Codman añadió el término “Hombro congelado” para describir los cambios degenerativos producidos en el manguito rotador, que llevaba a una inflamación de la bursa y la creación de adherencias posteriores.

Por último, en 1945, tras realizar la liberación quirúrgica de 10 casos de limitación de hombro asociados a degeneración capsular microscópica, Neviaser propuso el término “capsulitis adhesiva”.

Tratamiento

Actualmente, las estrategias de tratamiento están enfocadas a la disminución de la inflamación y de las adherencias. Los tratamientos más utilizados son las inyecciones esteroideas y la fisioterapia.

Las inyecciones esteroideas tienen un fuerte efecto antiinflamatorio, pero la invasión al cuerpo y las complicaciones como reacción vasovagal, dolor o cambios a nivel de la glucosa, hace que el tratamiento de fisioterapia sea una alternativa útil para la capsulitis adhesiva.

Una revisión sistemática actual obtuvo que ambas intervenciones tenían efectos similares en la función glenohumeral, aumentando la rotación externa pasiva y disminuyendo el dolor.

Dentro del tratamiento de fisioterapia, los objetivos iniciales son la disminución del dolor y la ganancia de movilidad. Esto se consigue a través de diversas técnicas de terapia manual, tanto activas como pasivas. También, es necesario realizar un programa de ejercicios específicos para cada paciente, enfocado en la etapa de recuperación en la que se encuentre. Además, también es útil técnicas de tratamiento de la musculatura como la punción seca.

El conjunto de todas ellas más un trabajo fino postural, hacen que la fisioterapia sea una herramienta coadyuvante y útil para el tratamiento de la capsulitis adhesiva.

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